A todos ellos

Cualquier día es bueno para pasear por la calle Arenal y pararse, como casi siempre que puedo, en la Librería del comienzo de San Ginés que guarda libros amarillentos, llenos de polvo y encanto; mucho encanto.

Aleatoriamente abro varios, y al final alguno me absorbe por unos minutos. Sólo hay que echar una ojeada siempre de fin a principio (mis manías y yo, yo y mis manías) y después leer el prólogo para ver qué quiere enseñarnos el autor en esa ocasión.

El siglo pasado este país ya sufría la pandemia que hoy nos mantiene con un ancla en el fondo de nuestra particular forma de vivir y de pensar que las cosas se solucionan por si mismas, de los quijotes y sanchos habitantes de España. Así, al leer este prólogo tras quitarle un poco el polvo de un soplo me doy cuenta que los actores somos diferentes pero la historia sigue siendo la misma, y dice así:

A los que esperan y sueñan pasados o revoluciones.

A los que laboran vegetativamente.

A los que ya no creen, indiferentes o ajenos.

A los que fueron vencidos, doloridos y olvidados.

A los rapaces y reptantes cínicos.

A los que triunfan.

A los fieles y a los que sirven, sobre todo.

A todo ese mundo vario, contradictorio, rebelde, manoso,

genial y miserable,

heroico y rastrero,

egoísta y generoso,

quijote y sancho,

de la profunda y trascendente Humanidad Española.

 

Nota: No me acuerdo del autor del libro ni del título. En ese momento me pareció trascendente el mensaje.

Esperando que en algún momento el argumento dé un giro que permita a esta sociedad evolucionar más allá del fútbol y la televisión basura.

 

Olga Alonso