Startup ≠ empresa

Últimamente los términos ‘emprendimiento’ y ‘startup’ se han puesto de moda, pero la mayor parte de las veces se utilizan de forma errónea. Ahora todo el mundo quiere ser emprendedor, pero no empresario, porque suena más vulgar.

Vivimos en un país, España, cuyo tejido empresarial está formado fundamentalmente por pymes, que al fin y al cabo son empresas pequeñas, ¡¡pero no por ello son startups!! La mayor parte de las veces estas pymes no tienen BT (Base Tecnológica) que es lo que se considera fundamental para llamarlo startup además de su pequeño tamaño. Otra de las características de las startups es su alta capacidad de crecimiento y escalabilidad, esto nos lleva a pensar que una startup obtiene ese alto crecimiento cuando encuentra un modelo de negocio claro que le permite obtener un número alto de clientes y/o usuarios, mientras, se caracteriza por un modelo de pivotamiento en el que todas las bases de la empresa están cambiando continuamente (forma de acercarse al cliente, quiénes son nuestros clientes, modelo de ingresos, costes, etc) hasta encontrarse la óptima. En ese momento la startup empieza a evolucionar y se terminará transformando con el paso del tiempo en una empresa tecnológica.

Por el contrario, una empresa con un modelo de negocio probado y que sea de un sector convencional, no será una startup, será una empresa. Suelen ser las típicas tiendas o empresas de barrio (aunque también pueden ser grandes empresas), con baja capacidad de escalabilidad y crecimiento porque la forma de vender suele estar limitada por el stock, número de empleados o las capacidades de las instalaciones.

En cuanto a financiación, crear una empresa no entraña tanto riesgo como una startup, la incertidumbre de que el modelo de negocio que se haya elegido finalmente no sea el adecuado y que por ello haya que reconducir de nuevo la dirección es muy alta. Crear una empresa convencional también es arriesgado pero comparativamente el riesgo es reducido y se suele financiar con fuentes propias. Las startups son conocidas por sus rondas de financiación y los diferentes jugadores que suelen ser inversores de éstas (desde FFF, Business Angels, VC…) que suelen apostar por éstas esperando unos multiplicadores muy altos al cabo de 4-5 años.

Lean Startup

La democratización de la informática en los últimos años y la conexión a internet junto a la proliferación de smartphones está logrando que se viva una época dorada de la tecnología porque el desarrollo es muy barato comparado con otros tipos de tecnologías tangibles que necesitan maquinaria muy cara y procesos muy complejos para su desarrollo. Ya no hace falta irse a Silicon Valley para crear un Apple, ni un Google,…tenemos incubadoras y aceleradoras en muchos sitios, cerca de nosotros.

Un empresario no es un CEO, aunque muchos se empeñen en ponerse el cartelito. Una empresa no es una startup. Un Venture Capital no es un banco.

Escuche por ahí hace poco tiempo que “una startup es una empresa de mierda de cuatro pringaos“, pues ojalá haya muchas startups que creen nuevos productos y mejoren este mundo, porque si siempre hacemos las cosas igual no podemos esperar que éstas cambien.

 

 

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2 pensamientos en “Startup ≠ empresa

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