Abro mi cuaderno de bitácora

Un papel en blanco, infinitas posibilidades. Ella solía sentarse tardes enteras admirando ese fragmento de hoja en blanco cortado a mano de un cuaderno, preguntándose cúal sería la mejor opción de entre todas. A través del ventanal que iluminaba su habitación, observaba el transcurrir del tiempo y se imaginaba la historia del puente que coronaba su hogar, databa del S.XVII y le encantaba pasear por él observando la ribera del río mientras el viento conseguía alborotarle el pelo hasta cabrearle.

Había soñado con viajar a lugares inimaginables, remotos, y poder llenar de vivencias su pequeño cuaderno de bitácora. Disfrutaba tomándose café a la vez que observaba fotos de lugares que visitaría en algún momento de su existencia.

Soñaba constantemente, se imaginaba paseando por la Plaza Roja, centro de Rusia. Retrocedía en el tiempo disfrutando del bonito colorido y arquitectura de la Catedral de San Basilio, imaginándose el sueño del zar convertido en realidad y sobreviviendo a siglos de historia. Viendo también como Napoleón había profanado el lugar convirtiéndolo en establo, y que gracias a una lluvia sus planes de destrucción de la maravilla se vieron esfumados.“Lázaro, ¡ponlo en su sitio!”

Siguiente parada, Groenlandia, lugar inhóspito no por ello menos bonito. Le intrigaba, era la isla más grande de la Tierra pero también la menos conocida por sus bajas temperaturas y su gélido suelo. Se imaginaba a Erik, un marinero vikingo que en el siglo X el cual había descubierto esta isla huyendo de los asesinatos que había cometido en Islandia.

Noruega, era una visita obligada, ansiaba observar con sus propios ojos las auroras boreales que tanto había contemplado en videos, eran efímeras y bellas, para ella las auroras boreales tenían algo especial, eran un símbolo de una promesa, algo que podría ser entrañable de hacerse realidad. Ver los fiordos y llegar al gigantesco acantilado en Cabo Norte, ver el sol a medianoche y pasear por las calles de Oslo.

India, ese poblado país histórico por su mezcolanza religiosa que aun tenía tantas bellezas ocultas por descubrir, empaparse de su cultura, pasear por los mercados percibiendo los olores a miles de especias, comprarse un sari (vestido de mujer de atractivo colorido). Visitaría los templos construídos por la dinastía chola hace 10 siglos y en Agra, el Taj Mahal. Ya por fin al atardecer, a orillas del Ganges disfrutaría de la magia del río sagrado.

Paseando por Japón, el país del origen del sol, primavera en Okinawa disfrutando del Hanami de los cerezos. Cruzar la Akihabara haciendo compras frikis, observando el futuro. Visitar Kōkyo y sus jardines. Sacarse fotos en Rainbow Bridge al anochecer y cenar en Tokio sushi, ramen y tempura. Por último antes de despedirme del pais nipón, visitaría el Monte Fuji.

Egipto, país de las pirámides. Se imaginaba en un crucero por el gran Nilo, visitando Alejandría, centro cultural del Mediterráneo, fundada por Alejandro Magno. Obligadamente entre centenares de visitantes observaría El Valle de Los Reyes bañado por la luz del Sol y salpicado por caminos que conducen a las antiguas tumbas. Siempre le llamó la atención la ostentosidad de Abu Simbel mandado construir por Ramsés II para conmemorarse a si mismo y otras deidades.

Petra, ciudad de piedra y una de las siete maravillas del mundo. Ver el Khazneh sintiendo en su piel las imágenes de Indiana Jones cuando el siq poco a poco pone frente a tus ojos este monumental edificio . Es un enclave enigmático que llena de asombro al que visita sus monumentos arqueológicos. A medida que avanza el camino, el ánimo aumenta al comprobar cómo van apareciendo construcciones monumentales como la tumba de los obeliscos. Acercarse a Qasr al Bint, la única edificación beduina de la ciudad no construida sobre piedra, tras sus muros de más de 23m de altura se encuentra mentalmente en otra época.

Argentina, parada obligada. Destino planeado desde su niñez, desde que recuerda.Hay tanto alli importante para ella… familia y muchos amigos. Disfrutar de la noche porteña de la capital BB.AA., ver de cerca las maravillosas Cataratas del Iguazú en Misiones y sus parques nacionales cercanos. Recorrer Mar de Plata. Visitar San Carlos de Bariloche y disfrutar del paisaje que nos brinda. También entre las múltiples posibilidades se encuentra visitar el Glaciar de Perito Moreno, de 5 Km. de largo y 60 m. de altura, considerada la octava maravilla. El vasto terreno ofrece tal amalgama de aventuras que sería imposible aburrirse del viaje.

Tantos y tantos lugares.

En ese momento, suena el despertador como cada mañana, se despierta y sabe que todo fue un sueño, sonríe porque sabe que los sueños, sueños son, sólo si no quieres cumplirlos.

Yo vivo, porque sueño mucho.

Olga Alonso

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